FABLIAUX

 

El fabliaux es un tipo de cuento en verso muy divulgado por los juglares en la Francia de los siglos XII y XIII, Estan compuestos en versos cortos de ocho sílabas, con amplia cabida del elemento popular, y su éxito fue tal, que la moda se sostuvo durante dos siglos.

En general, tiene caracter licencioso, buscando muchas veces en la obscenidad el elemento divertido; sus autores so principalmente caballeros y burgueses que satirizan y ridiculizan ridiculizan con prreferencia a clérigos y villanos, pintándonos costumbres muy poco edificantes de la vida medieval; a veces son narraciones morales o sentimentales, o presentan una mezcla de lo maravilloso que los aproxima a los "LAIS" de Maria de Francia, pero lo más corriente son las jugarretas y aventuras cómicas.

En su conjunto tienen el grandísimo valor de reflejarnos un animado cuadro de la vida de la época , haciendo hablar a los personajes en la lengua que a su clase social le corresponde.

Muchos son anónimos y de los autores conocidos no suele saberse sino el nombre o país de origen (franceses, picardos, de Champaña, a veces anglonormandos o flamencos).

Se conservan unos ciento cincuenta fabliaux; el mas antiguo, Richeut, es de 1170, los más modernos de principio de siglo XIV.

El único autor de fabliaux del que tenemos alguna noticia es RUTEBEUF, contemporáneo de san Luis. Vivió en Paris, donde llevó una vida miserable y algo disipada; es, según Lanson, una especie de periodista no siempre independiente pero sí original, que refleja la opinión de la burguesía parisina en el reinado de san Luis.

(Traducción de Manuel Munoz

Del libro Todos los Cuentos. Ramón Menéndez Pidal, Francisco Rico.)

 

El villano y las vacas Brunain y Blerain


Voy a hablar de un villano y su mujer
los cuales, un día de fiesta, iban a la iglesia
a orar a Nuestra Señora-
El sacerdote, antes del oficio divino,
fue a su púlpito a predicar,
y dijo, a quien quiso oir la palabra del Señor,
que era bueno dar a Dios,
pues Dios devolvía el doble
a quien le pedía de todo corazón.
“Querida amiga, dijo el villano, escucha
lo que este sacerdote promete:
al que da con plena conciencia,
Dios le aumenta los bienes;
no podríamos emplear mejor nuestra vaca,
si te parece bien,
sino dándola al cura, para el servicio de Dios;
además, nos da muy poca leche.”
“Señor, contestó la dama, estoy de acuerdo
que, por tal motivo, se la entreguemos.”
Entonces se van a su casa,
sin prolongar más la discusión-
El villano entra en el establo,
coge la vaca por el ronzal
y vase a presentarla al deán-
El sacerdote era hábil y avispado.
“Buen señor, dijo el villano juntando las manos,
por el amor de Dios os regalo a Blerain.”
Le puso la cuerda en la mano,
jurándole que no tenía más riqueza-
“Amigo, acabas de obrar sabiamente,
dijo el cura a don Constancio,
aspirando, como siempre, a quedarse con todo.
Vete, has cumplido bien con tu deber,
pues si todos mis feligreses
fueran tan prudentes como tú.
tendría gran cantidad de ganado.”
Despídese del sacerdote el villano.
El párroco ordena al instante
que, para acostumbrarla,
aten a Blerain con Brunain,
su propia y espléndida vaca.
El clérigo hacia el jardín la conduce;
encuentra allí a la otra vaca
y las ata, a las dos juntamente;
entonces se va, y asi las deja.
La vaca del sacerdote agacha la cabeza
porque quiere comer hierba,
más Blerain no puede soportarlo;
al contrario, tira tan fuertemente de la cuerda
que arrastra a la otra fuera del jardín;
de tal modo le hace recorrer
casas, campos de cáñamo y praderas,
que acaba regresando a su establo
con la vaca del sacerdote
que, con mucha fatiga, tuvo que ir arrastrando.
El villano mira y la ve,
y siente una gran alegría en su corazón:
“¡Ah, exclama el rústico, querida amiga,
Dios, en verdad, devuelve los bienes por duplicado,
pues Blerain regresa con otra vaca;
trae una hermosa vaca con manchas oscuras;
así, tenemos ahora dos por una:
nuestro establo va a quedar pequeño".


Con tal ejemplo, esta fabliaux enseña
que quien no se resigna es un insensato.
Es rico, el que Dios colma de riquezas,
no el que las esconde y las entierra.
Nadie puede acrecentar sus bienes
sin exponerse a la suerte; es condición previa.
Así tuvo el villano dos vacas
y el clérigo ninguna.
Quien cree avanzar, con frecuencia retrocede.

 

*RECOMENDAMOS: Fabliaux.cuentos Franceses Medievales, Madrid, Cátedra, Col. Letras Universales, 1994.